Normalmente el primer contacto con psicología lo realiza la madre o el padre de familia luego de algún reporte negativo entregado en el establecimiento educativo. Casos como materias perdidas o anotaciones en el observador de disciplina llevan a preguntarse: ¿y ahora qué?
En algunos casos la misma institución remite al estudiante, o el padre de familia, angustiado, consulta con allegados hasta que alguien le comenta un caso similar y lo referencia a psicología.
Intervención psicológica
Es importante dedicarle bastante tiempo a la primera parte de la terapia (varias sesiones) hasta hacernos una idea general sobre las causas y consecuencias de cada entorno con el que tiene contacto el paciente. Por lo general el origen real está en toda su interacción social — familiares, amigos y docentes, entre otros — más allá de los factores puramente académicos.
Abordamos procedimientos de enseñanza/aprendizaje, organización del tiempo y establecimiento de metas, pero finalmente el foco principal resulta ser la familia — que debe convertirse en un participante activo en el desarrollo de nuevas habilidades que permitan al menor alcanzar el éxito en sus actividades académicas. Para ello es muy probable que se necesiten sesiones en conjunto, o particulares con algunos miembros del núcleo familiar.
Finalmente todos hacemos parte del proceso: los padres se mantienen al pendiente de cada avance y se comunican con un nuevo lenguaje entrenado; el estudiante aprende a aprender (y a desaprender, en algunos casos); y los docentes participan entregando reportes como principales observadores del ámbito académico. Se conforma así un equipo interdisciplinario que vela por el avance significativo hacia un objetivo común: el éxito académico.